Para poder analizar el grado de digitalización empresarial e industrial de un país, no puede dejarse de lado la digitalización que tiene esa misma nación como sociedad. Si bien este último agregado tiene un peso relativo evidente en cómo de preparados se encuentran los individuos que la forman, la permeabilidad existente entre las personas y las compañías goza de una elevada correlación. Por eso, para saber en qué vagón del tren de la digitalización se encuentra la economía española desde el punto de vista productivo, lo más adecuado es hacer una fotografía de conjunto del país.

El DESI

El Índice de Economía y Sociedad Digital (DESI) está ahormado como un resumen de indicadores relevantes sobre el rendimiento digital de Europa y monitoriza la evolución de los países de la UE en cuanto a competitividad digital se refiere. Su manejo permite hacerse una mejor idea sobre la situación europea del momento y cómo cada uno de los países está cumpliendo con las directrices establecidas desde la Comisión Europea.

El DESI agrupa su información en cinco vectores con el fin de analizar el avance digital. Son los siguientes:

  • Conectividad

Con este factor se valora la implantación de la banda ancha fija, la banda ancha móvil, la banda ancha rápida, así como la ultrarrápida, y las tarifas de precios existentes en el mercado; un detalle decisivo para que el nivel deseado de conectividad se estandarice en un país.

  • Capital humano

Hace referencia a la preparación y habilidades de los usuarios que hacen uso de Internet, así como el grado avanzado de las mismas.

  • Uso de internet

Tiene que ver con el porcentaje de la población que utiliza internet en su día a día y el número de transacciones online que tienen lugar en el país.

  • Integración de tecnología digital

Mide el grado de penetración de la digitalización en el ámbito empresarial, así como el desarrollo del comercio electrónico.

  • Servicios públicos digitales

Se refieren a lo relativo al gobierno electrónico y la sanidad electrónica.

Teniendo en cuenta estos cinco factores que conforman el índice DESI, España ocupó la 11ª posición entre los 28 países de la UE en 2019. Una España que cuenta con sus luces y sus sombras, pero que gracias a los 56,1 puntos que recibe como calificación final, se encuentra por encima de la media de la Unión Europea (52,5). Un ranking que lideran Finlandia, Suecia, Holanda y Dinamarca y cuya cola ocupan Polonia, Grecia, Rumanía y, finalmente, Bulgaria.

España alcanza una buena puntuación en DESI en cuanto a conectividad, gracias a la gran disponibilidad de redes de banda ancha rápidas y al considerable aumento de su implantación. En lo referente a la integración de las tecnologías digitales, la mayor parte de las empresas españolas utilizan herramientas como las redes sociales para su comunicación con clientes, proveedores y el mercado en general y también cuentan con una cada vez mayor fortaleza del uso del big data. Sin embargo, la implantación de la nube y del comercio electrónico no ofrece apenas visos de progreso con respecto a ejercicios anteriores.

En el ámbito de los servicios públicos digitales, sí se puede hablar de España como líder (ocupa el 4º puesto en la UE), destacando, sobre todo, el avance que se ha producido en el terreno de la educación, como imprescindible motor de digitalización para la mejora del conocimiento de las generaciones en formación.

Por último, y en referencia al capital humano, la puntuación española continúa siendo tan insuficiente per se como en comparación con sus socios comunitarios. Llama la atención que un 20% de los ciudadanos españoles todavía no se encuentren conectados a internet y que alrededor de la mitad de la población de España siga destacando en cuanto a su escasez de recursos digitales.

Empleados y digitalización

El informe de Cisco

Si miramos al total del planeta, España pasa del undécimo puesto dentro de la UE al 26º mundial. Así lo refleja una clasificación realizada por el gigante de la tecnología Cisco dentro de su informe Digital Readiness Index 2019, que tiene en cuenta la situación de 141 naciones en el mundo.

Con una puntuación de 15,74 sobre 25 posibles, España aparece en el indexado a menos de 4 puntos del líder Singapur (20,26). Y casi 4 puntos por delante de la media de los países del estudio (11,90).

El Digital Readiness Index de Cisco divide a los países de la lista en cuatro categorías según su actual potencial, siendo estos, de mejor a peor, los siguientes: Amplify, Accelerate high, Accelerate low y Activate. En el caso de España, lo coloca en el segundo grupo (Accelarate high).

Pero más allá del conjunto en el que aparezca, resulta más relevante constatar cómo las valoraciones de Cisco no coinciden cualitativamente con las del DESI. De esta manera, además de que su valoración destaca en apartados como el Necesidades básicas y Facilidad para hacer negocios, también está bien considerada (puesto 36º sobre 141) en Capital humano, al contrario que en el caso del DESI.

La cuestión de la automatización de procesos

Para la tan necesaria digitalización de una compañía, y sobre todo si se trata de las del sector industrial, la digitalización documental tiene que ser la primera piedra sobre la que asentar el resto de los retos. Una tarea que se viene haciendo con mayor ritmo y acierto desde que se apagaran los rescoldos de la última crisis de 2008 y de la que un reciente informe de la compañía Kyocera muestra datos interesantes.

Según el trabajo de la tecnológica nipona, las empresas españolas han finalizado con éxito el proceso de digitalización documental en el 16,4%, frente al 18,6% de las compañías a nivel mundial. El mismo nivel en el que está nuestra vecina Francia pero aún lejos de los Países Bajos que con más del 31%, lidera la eurozona. Alemania, sin embargo y aunque pueda sorprender, solamente alcanza el 10,7%.

En lo referente a la automatización de procesos, los índices varían muy significativamente según el tamaño de los participantes en el mercado. Así, un 72% de las grandes compañías tienen automatizadas alrededor de la mitad de las tareas, mientras que los autónomos sobrepasan por poco el 40%. Las pymes, por su parte, ocupan un lógico lugar intermedio.

El informe de Kyocera desvela que la automatización de procesos de negocio se ha tenido en cuenta como un objetivo más prioritario entre el empresariado español, dado que prácticamente un 23% de las compañías nacionales tienen todos sus procesos automatizados en su práctica totalidad. Un dato que revela el compromiso con esta relevante cuestión al ocupar España el segundo puesto europeo, tan solo por detrás –otra vez– de los neerlandeses (33,2%).

 

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